Es de conocimiento común que hacer ejercicios contribuye de manera notable a nuestra condición
física, y más aún ahora, en que nos encontramos ante una crisis sanitaria a nivel mundial, somos
testigos que no sólo nos fortalece en ese aspecto, sino que el mantenernos al aire libre, mejora
notablemente nuestro bienestar emocional, pasando a transformarse en un espacio necesario
para nuestro desarrollo.
Probablemente, ese bienestar físico y emocional que nos proporciona el aventurarnos a realizar
algún tipo de deporte, nos lleva a estar en contacto directo con nosotros mismos, y con aquellos
aspectos que por diversas rutinas cotidianas soslayamos en el diario vivir, y nos pone a prueba en
cuanto a nuestras habilidades y límites, donde necesariamente debemos detenernos, escuchar
nuestro cuerpo, hablarle a nuestra mente y seguir avanzando hacia el logro de nuestro objetivo.
En un principio, cuando nos iniciamos en algún tipo de deporte, nuestro nivel de energía y
entusiasmo está elevado, pero una vez que nos vamos enfrentando a algunos obstáculos, esa
motivación inicial decae, producto de algún nivel de frustración en cuanto a las expectativas que
podríamos haber tenido primeramente sobre todo si el no logro del objetivo, tiene que ver con
nuestra mente. Sin embargo, si nos consideramos tenaces y persistentes, procuraremos educarnos
en la disciplina seleccionada, no nos daremos por vencidos y comenzaremos a practicar paulatinamente. Es
en este sentido, donde resulta importante el poder atender a lo que nuestro cuerpo nos va
comunicando mientras realizamos el deporte, y así poder trabajar en aquel aspecto que notemos
más en desmedro.
Un aspecto fundamental es nuestra respiración mientras vamos practicando. Se sabe que la
respiración no solo nos oxigena cerebral y corporalmente sino que además nos calma, tranquiliza,
y nos otorga mayor claridad sobre todo en situaciones de mayor agobio y ansiedad. Por tanto, el
escuchar cómo respiramos y reeducarnos en este proceso resulta vital incluso cotidianamente.
Muchas veces el cuerpo nos habla a raíz de emociones que no logramos verbalizar, y cuando
practicamos un deporte, nos conectamos con esos aspectos no dichos. Por ejemplo, al subir una
montaña, si bien nuestro objetivo es llegar a la cumbre y tomarnos una hermosa foto desde allí,
no debiésemos olvidar todo el camino recorrido y lo que sentimos mientras alcanzábamos la cima.
Cada paso dado pone a prueba nuestra resistencia, concentración y esmero. No se trata de lograr
la cumbre porque sí, si no de visualizar aquello de lo cual somos capaces, y una vez arriba
agradecer por ello.
Chile, un país de montañas, nos invita a que una vez que estemos allá arriba en la cumbre,
contemplemos el paisaje con una mirada sensible hacia el entorno que nos rodea, con una mirada
constructora de un mundo mejor, donde efectivamente prime el respeto y la conciencia de que no
se está solo en el Mundo, y que hay que hacer esfuerzos reales por preservar la vida futura de
quienes habitamos en él.
El estar en la cima, te lleva necesariamente a respirar detenidamente y a observar todo lo que hay
“abajo”, pudiendo reflexionar de cómo la invasión humana ha sido tan indiferente frente a toda la
belleza que nos proporciona la Naturaleza y a esta posibilidad grandiosa de poder disfrutar de algo
que nos entrega bienestar, de una manera tan altruista. Con ello, lo menos que podemos hacer es
actuar con mayor empatía, respeto y conciencia. Animémonos a realizar un cambio en la forma
como interactuamos con nuestro entorno, y con los productos que utilizamos, para así continuar
disfrutando de esos entornos que tanto nos agradan y benefician a todo nivel.
¿Qué opinan ustedes? ¿Les pasa lo mismo? ¿Cuál ha sido su experiencia cuando practican algún
deporte?. Comenten y enriquezcámonos mutuamente.

Alejandra Briceño E.
Psicóloga Clínica
Instagram: psicologa_alebricenoespinoza
psicologa.alebricenoespinoza@gmail.com

2 comentarios
  1. Muy buen articulo, muy identificada, yo practico ciclismo, lo cual además de estar en contacto con la naturaleza, es un momento único, en donde reflexiono con migo misma, lloro, me río, recuerdo momentos bellos de mi vida, tomo desiciones, en fin…y llego totalmente renovada al hogar, gracias Alejandra

  2. Muchas gracias Claudia por compartir tu experiencia respecto al tema. siempre es bueno tener espacios para divertirnos y reflexionar, y mejor aún si es a través del deporte. Te invitamos a seguir nuestras futuras publicaciones!!!

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